martes, 6 de diciembre de 2011

Inteligencia Emocional


Definición:López y González(2003), mencionan que los primeros investigadores en establecer una definición fueron los psicólogos John Mayer y Peter Salovey, quienes sostuvieron que se trataba de la habilidad para supervisar los sentimientos y emociones propios y ajenos, con la finalidad de lograr discriminarlos y así utilizar esta información en la orientación del ensamiento y comportamiento propio.
Conforme se fueron profundizando sus estudios y experiencia, se logro ampliar su definición, sosteniendo que la inteligencia emocional es la habilidad para percibir y expresar con exactitud las emociones; tener acceso a las emociones ajenas o generarla cuando éstas sean productivas para el pensamiento, además de entender la naturaleza de las emociones, de manera que se esté en la capacidad de regularlas con el fin de promover el crecimiento tanto emocional como intelectual.
Asimismo, López y González, mencionan que la inteligencia emocional es una nueva perspectiva
que muestra la importancia de los sentimientos en la comprensión, ajuste y manejo del entorno y la convivencia. Estimula una actitud positiva, proactiva y creativa frente a las diferentes circunstancias de la vida.
Por otro lado, Vivas, M., Gallego, D y González, B. (2006), sostienen que “la inteligencia emocional es el uso inteligente de las emociones: hacer que, intencionalmente, las emociones trabajen para nosotros, utilizándolas de manera que nos ayuden a guiar la conducta y los procesos. Igualmente, Goleman definió a la inteligencia emocional como las habilidades para controlar impulsos y demorar o postergar la obtención de la gratificación, además de
reconocer el propio estado anímico y ser capaz de transmitirlo y/ o regularlo para expresarlo de manera socializadora, en el momento y lugar correcto.
Su Naturaleza Según López y González (2003), sostiene, que entender la inteligencia es el primer paso para poder comprender el desarrollo de los seres humanos. Tradicionalmente ha sido entendida como la capacidad para pensar de manera abstracta, conocer y aprender con rapidez de la experiencia.
Las sociedades contemporáneas dan mucha importancia a la inteligencia y a los niveles que ocupan las personas con respecto a ésta, es decir si es más o menos inteligente. Desde esta perspectiva se predicen muchos aspectos importantes de la conducta, como la rapidez que tienen algunas personas para dominar información y tareas nuevas, así como el tiempo que requiere para comprender y adaptarse a nuevas situaciones. Sin embargo, es importante tener en cuenta las diferentes individualidades. Una persona puede estar catalogada como “muy inteligente” pero no obtener logros en algunas áreas de su vida. La inteligencia es una dimensión que todos los seres humanos poseen en medida que manifiestan preocupación por comprender, conocer o reflexionar en cualquier actividad.
Asimismo, afirma que la inteligencia no predice por si sola el éxito en la vida, también es importante desarrollar habilidades que tiene que ver con la manera en que nos relacionamos con las demás personas.

Los componentes de la inteligencia emocional son:
Autoconcimiento Emocional: Según López, M. & González, M. (2003), sostiene que el autoconocimiento emocional es la capacidad de conocer los propios estados emocionales que se manifiestan a través de las emociones. Cuando esto se obtiene, la persona adquiere capacidad para reconocer cuáles de las emociones son propias y cuáles son las de los demás, de forma que pueda controlarlas. Este autocontrol le proporciona seguridad en su propio desempeño y le permite acceder a las opciones para reaccionar frente a una emoción.
Asimismo, López y González, afirman que las personas que no tiene conciencia de sus propias emociones terminan siendo controladas por las mismas o dejándose llevar por las emociones de los demás. Las personas que desconocen sus emociones se ven expuestas a asaltos emocionales, en los cuales no se tiene control de sí mismo y llegan a la conclusión de que lo más conveniente es ignorar o negar las emociones que produjeron este ataque.
Autocontrol Emocional:
“Es importante saber reconocer emociones y las de los demás. Saber buscar estrategias que nos permitan gestionar las emociones y no dejarnos dominar por ellas”. Es decir el autocontrol nos permite no dejarnos llevar por los sentimientos del momento. Es saber reconocer que es pasajero en una crisis y qué perdura.
Automotivación:
“Las personas que saben controlar la impulsividad y esperar para obtener su recompensa, cumplen con sus objetivos y están conformes con sus logros. Dirigir las emociones para conseguir un objetivo permite mantener los esfuerzos, actuar en forma más creativa y desarrollar, por consiguiente, una mayor productividad y eficacia.”
o equipo de personas-soporte.

Relaciones Interpersonales (habilidades sociales):
“La capacidad para reconocer las emociones de los demás, saber qué quieren y qué necesitan, es la habilidad fundamental para establecer relaciones sociales y vínculos personales. Dentro de este marco de relaciones interpersonales, algunos indicadores que deben considerarse son:”
Autoapertura: es no hablar desde lo absoluto, sino desde la interpretación que nosotros damos
a nuestros datos, siendo sensibles a los sentimientos del otro y cuidando mucho
el lenguaje corporal.
Asertividad: en Gestión de la Inteligencia Emocional, a la asertividad le damos una acepción
especial, basada en la habilidad de mantener nuestros derechos, opiniones, creencias y deseos, respetando al mismo tiempo las del otro, lo que contrasta con la agresividad, que no las tiene en cuenta, o la pasividad, que ignora las propias.
Escucha activa: en la escucha activa hemos de poner énfasis en desactivar nuestros filtros de recepción, sintetizar las declaraciones del otro, usar frases de dinamización, dar noticia de que somos conscientes de los sentimientos del otro y usar apropiadamente las pistas no verbales de quien se nos da.

Reconocimientos de Emociones Ajenas (Empatía):
Las relaciones sociales se basan muchas veces en saber interpretar las señales que los demás emiten de forma inconsciente y que a menudo son no verbales. El reconocer las emociones
ajenas, aquello que los demás sienten y que se puede expresar por la expresión de la cara, por un gesto, por una mala contestación, nos puede ayudar a establecer lazos más reales y duraderos con las personas de nuestro entorno. No en vano, el reconocer las emociones ajenas es el primer paso para entenderlas e identificarnos con ellas.

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