Se define como aquella gestación que ocurre durante los primeros años ginecológicos de la mujer y/o cuando la adolescente mantiene la total dependencia social y económica de la familia parental. Ha sido llamado también el síndrome del fracaso o la puerta de entrada al ciclo de la pobreza. (Beth, 2002).
En datos recopilados por Population Reference Bureau en 1998 se señala que más de quince millones de mujeres adolescentes dan a luz cada año, lo que corresponde a un 10 % de todos los nacimientos del mundo.
En América Latina cada año un tercio de las mujeres adolescentes optar por terminar el embarazo y son madres en su adolescencia, con la excepción de Nicaragua y Guatemala donde la mitad de mujeres ya son madres al llegar los veinte años.
López (1994), señala que entre los países desarrollados Estados Unidos tiene la tasa más alta de embarazo en adolescentes con un 19%. Hay aproximadamente doce millones de adolescentes americanos sexualmente activos, menos de un tercio usan contraceptivos. El resultado de esta desafortunada situación es cerca de un millón de embarazos anualmente, incluidos 30,000 a 40,000 embarazos en menores de catorce años.
Un mal funcionamiento familiar puede predisponer a una relación sexual prematura y por consiguiente a un embarazo, pues una adolescente con baja autoestima que sufre discriminación afectiva, recibe atención y cuidado a través de la relación sexual y a demás puede encontrar alivio a la soledad y el abandono a través de un embarazo que le permite huir de un hogar patológico. (Beth, 2002).
Se han descrito como factores
familiares de riesgo:
- Inestabilidad familiar.
- El embarazo adolescente de una hermana.
- Madre con historia de embarazo adolescente.
En datos recopilados por Population Reference Bureau en 1998 se señala que más de quince millones de mujeres adolescentes dan a luz cada año, lo que corresponde a un 10 % de todos los nacimientos del mundo.
En América Latina cada año un tercio de las mujeres adolescentes optar por terminar el embarazo y son madres en su adolescencia, con la excepción de Nicaragua y Guatemala donde la mitad de mujeres ya son madres al llegar los veinte años.
López (1994), señala que entre los países desarrollados Estados Unidos tiene la tasa más alta de embarazo en adolescentes con un 19%. Hay aproximadamente doce millones de adolescentes americanos sexualmente activos, menos de un tercio usan contraceptivos. El resultado de esta desafortunada situación es cerca de un millón de embarazos anualmente, incluidos 30,000 a 40,000 embarazos en menores de catorce años.
Un mal funcionamiento familiar puede predisponer a una relación sexual prematura y por consiguiente a un embarazo, pues una adolescente con baja autoestima que sufre discriminación afectiva, recibe atención y cuidado a través de la relación sexual y a demás puede encontrar alivio a la soledad y el abandono a través de un embarazo que le permite huir de un hogar patológico. (Beth, 2002).
Se han descrito como factores
familiares de riesgo:
- Inestabilidad familiar.
- El embarazo adolescente de una hermana.
- Madre con historia de embarazo adolescente.
- Enfermedad crónica de uno de los padres.
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